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Año 2 | No. 10 | 2015.

| Droga Espiritual

Las drogas han estado presentes en la historia del hombre desde el principio, las civilizaciones antiguas dieron un lugar primordial al uso de las mismas, como por ejemplo la droga más venerada por el hombre hasta nuestros tiempos, el alcohol. Los griegos, los romanos y los egipcios daban tal importancia al alcohol que lo consideraban divino e incluso dieron vida a dicha divinidad encarnándolos en dioses como Baco, Dionisio o Sah.

Por Az Caballero | Diciembre 2015


Droga: Es una sustancia vegetal, mineral o animal que tiene efecto estimulante
alucinógeno, narcótico o deprimente, que actúa sobre el sistema nervioso central
y se utiliza con el fin de potenciar el desarrollo físico o intelectual,
de alterar el estado de ánimo o de experimentar nuevas sensaciones.

Las drogas también han jugado un papel muy importante en el desarrollo de la medicina desde los tiempos antiguos, e incluso en la actualidad se sigue aprendiendo de la medicina antigua, como el uso del opio, que es conocido desde la época de los sumerios (5000 a.C.) y era usado con regularidad por egipcios y romanos, en la actualidad es base de los analgésicos más usados en la medicina.

Por otro lado están las drogas espirituales, esas que solo la gente de conocimiento, los brujos y los chamanes conocían, aquellas que les permitían conectarse con el “todo” y contemplar la inmensidad del universo y de la existencia, esas que imponían respeto y no cualquiera era digno de conocer.

Como primer ejemplo de drogas espirituales tenemos la dimetiltritamina (DMT), presente en la ayahuasca, que tiene un origen milenario entre las culturas del Amazonas de  Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil. Es usada en la tribu Shuar (Jívaros) por el “Uwishin” (chamán shuar) con el nombre de “Natem”, y es utilizada para limpiar el espíritu, para templar el carácter y en rituales medicinales e incluso para experimentar visiones del futuro.

Los egipcios también consumían DMT con fines espirituales, unos dicen que la consumían directamente de la glándula pineal extraída de cadáveres, otros dicen que de algas parecidas a la ayahuasca, pero cualquiera que sea el caso, era utilizada como puente entre el mundo espiritual y el mundo físico.

Otro ejemplo son los diversos alcaloides naturales, extraídos de diversas plantas, como por ejemplo la mandrágora, que se ha utilizado primordialmente por toda Eurasia desde la antigüedad, teniendo su auge en el Medioevo. Antiguos documentos describen a la mandrágora como una planta que: "adormece el primer día y vuelve loco el segundo". Los campesinos de aquellos tiempos le tenían horror porque creían que la raíz tenía forma humana. En los textos de magia se habla de ella con verdadero culto, se decía que se usaba comúnmente en “pociones de brujas” para inducir experiencias extracorporales, o hasta para el control mental, además se utilizaba también como talismán contra los demonios.

 

Otro alcaloide que se encuentra directamente en la naturaleza y se ha utilizado con fines espirituales es la mezcalina, presente en varias especies de cactus, especialmente el peyote. La mezcalina ha sido usada, al menos, desde hace 5.700 años por nativos del continente americano (esto la convierte, posiblemente, en el alcaloide más antiguo usado por el hombre) por sus efectos al alterar los estados de conciencia, aunque también, tiene posibles aplicaciones médicas de mucha relevancia en campos como la psicología y la psiquiatría, así como en la investigación molecular de los mecanismos etiológicos de la esquizofrenia. También es usado en ceremonias como la del temazcal, que tiene como principal objetivo hacer pasar al sujeto por una catarsis espiritual, en la que el antiguo “yo” muere y da paso al renacer de una nueva persona.


Con todo lo anterior es fácil darnos cuenta que las drogas han formado parte de la estructura social del hombre desde tiempos ancestrales, y ha sido solo el hombre moderno el que en vez de deificar al conducto que nos permitiría alcanzar lo divino, ha pervertido (como con todo a su alrededor) lo que la naturaleza le ha ofrecido, ha tomado algo sagrado y lo ha convertido en algo “recreativo”, mortal y sin sentido.

Entendamos que el mundo está ahí, para que nosotros lo transformemos, de nosotros depende el sentido con el que lo hagamos, si nuestra mentalidad es totalmente hedonista (el que satisface sus deseos personales sin importar los intereses de los demás) seguro que las drogas solo representaran un momento de euforia y excitación personal, que quizá deje al final una sensación de falsa satisfacción, pero que no lleva a ningún despertar de conciencia. En cambio si entendemos y respetamos la ancestral relación que tiene el hombre con las drogas, podamos si acaso, entender un poco el fin último con el que los primeros hombres lo hacían, tal vez podamos volver a conectarnos con lo sagrado y lo divino, quizá podamos alcanzar un estado mayor de conciencia.