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Año 2 | No. 9 | 2015.

| El alma de un friki

¿De qué está hecha el alma de un friki? Bueno, empecemos por tratar de conceptualizar qué es un friki y qué características lo definen. Aunque el concepto de friki ha ido cambiando con el tiempo, creo que el que es más común actualmente es aquel que se refiere a una persona que gusta de manera exagerada (a niveles poco comunes) sobre algún tema en particular.

Por Az Caballero | Septiembre 2015


[Friki: La Real Academia Española ha acabado,
en 2012, por añadir la entrada “friki” al avance de
la vigésima tercera edición de su diccionario.
Dicho diccionario define “friki” con tres acepciones,
una de ellas refiriéndose a toda
“persona que practica desmesurada
y obsesivamente una afición”.]

Por ejemplo esas personas que sienten pasión por los automóviles, y que a cada momento no dejan o de presumir los últimos aditamentos que le ha comprado a su “rayo rebelde” (o los que está por comprarle), como si todo el mundo supiera o le interesara lo que es un árbol de levas o un carburador de dos gargantas.

También están esos (me incluyo), que han visto una y otra vez una serie de tv o una película, y que se saben al derecho y al revés los diálogos de los personajes, y que a mitad de una conversación que nada tiene que ver con el tema te sacan citas completas de dichos diálogos, dando por hecho que todo el mundo lo entenderá, cosa que normalmente no sucede (a menos que haya otro friki presente claro está).

En fin, las temáticas de los frikis pueden ser innumerables y extravagantes pero, ¿qué tienen en común los frikis unos con otros? ¿De que se compone su esencia?

Lo primero que salta a la vista en un friki es su hambre de conocimiento, esa necesidad de saber y conocer más. Aquel que se ha convertido en un friki de algún tema no podrá detenerse, sentirá la necesidad imperativa de saber más sobre eso que lo ha cautivado, es por eso que el friki del futbol no solo ve los partidos de su equipo, se avienta toda la jornada de partidos de viernes a domingo y si se puede, champions y libertadores, eso sin contar todos los programas deportivos de fin de semana; lo mismo que le sucede al friki de los comics, que se sabe de memoria los multi-universos paralelos que marvel se inventa cada que necesita sacar más merchandaising, y sabe perfectamente la diferencia entre spiderman, ultímate spiderman, scarlet spider, spiderman 2099, superior spiderman, etc, etc, ect.

Otra característica del alma de un friki es sin duda su solidaridad y conciencia colectiva hacia con los de su gremio, un buen friki siempre se sentirá identificado con otro hermano friki que comparta su misma obsesión; esto lo podemos ver con los frikis coleccionistas, que entre ellos mismos se ayudan a completar sus colecciones, o los frikis de la música, que siempre están dispuestos a iluminar a otros melómanos menos iniciados.

Por otro lado tenemos su alto grado de perfeccionismo. Imaginemos que vamos por la calle acompañados por el friki de coches que mencionamos antes, y de repente vemos una combi antigua muy bonita y bien cuidada, que para nosotros solo será eso, pero para nuestro friki de coches esa afirmación resulta demasiado reduccionista y simple, para él es “una Combi Caravelle 1988 con motor de 1.8 litros enfriado por agua con radiador frontal y parrilla proveniente del Golf 1.8” por lo que cualquier otra respuesta que no incluya todo los datos técnicos no es ni será válida.

 

Tampoco podemos negar que el alma de un friki tiene esos pliegues oscuros y sombríos que cualquier persona tiene. Por ejemplo el friki puede ser solidario con otros frikis pero comúnmente es altamente competitivo, no puede estar tranquilo hasta que sea el más friki de entre los frikis y se siente retado cada que alguien lo hace ver menos freak, esa ofensa jamás será perdonada.

Normalmente el friki viene acompañado de un trastorno obsesivo-compulsivo, y si no pregúntenle a algún coleccionista si ha pensado en dejar de coleccionar algún día, o a algún melómano si estaría dispuesto a dejar de escuchar música nueva, eso ya no está en manos del friki. Ahora es esclavo de su propia compulsión hacia lo que le apasiona y es capaz de poner todo en juego con tal de calmar su insoportable impulso por tratar de saciar sus deseos frikis.


Y así podría seguir enumerando los defectos y virtudes, que en mi punto de vista tienen o caracterizan a los frikis, pero el hecho es que, querámoslo o no, casi todos llevamos un friki por dentro, porque es preferible (cero yo) ser un friki de algo, que un espectador de todo. Porque la verdad, que puedes esperar de una persona que cuando le preguntas ¿qué le gusta?, te responda -…de todo…- tengamos ese espíritu inquisitivo y dejemos salir al friki que llevamos dentro.