LE CADAVRE EXQUIS     El Librero     De Película
Voz de fuego     OMR

Insectos
Por José Luis Zarate / Dnakane / Carlos Erazo.
Ilustración por Emerson Balderas.

Despertó esa tarde, sorprendido del rumor casi marino, salió para ver el mundo cubierto de            hormigas. Respiro, profundo y piso unas cuantas, pues ya empezaban a picarle los pies, se levantaba como siempre en la tarde, aturdido.

Por un breve instante se aferró a la idea de que todo se trataba de una pesadilla, pero el dolor que le provocaban los insectos, lo enfrentaban cara a cara con aquella realidad. Vadeó las hormigas, vio a lo lejos que la gente se reunía en los lugares altos. Avanzó pisando miles, millones, los pies rojos de sangre de hormiga.

Formicidae, balbuceaba un científico casi moribundo, completamente lleno de hormigas roja y negras, no pudo llegar a la cima, su gafete decia hank pym.



Escucho las palabras del científico pero no presto mucha atención, ya que su mente se mantenía ocupada buscando la forma de poder llegar a aquel "refugio". No le resultaría fácil, pues el escenario mostraba decenas de personas muertas en el intento por alcanzar la cumbre de ese lugar. Caminó sobre los cuerpos muertos, en lo alto una figura se retorcía, un hombre volador - de los miles que existían - devorado en el aire por hordas negras de insectos. Si ellos no podían contra esto ¿quién sí?

Se aterro al ver que el cielo estaba también siendo invadido por toda clase de insectos, así que apago el Rocket Belt robado y prefirió correr por las calles, sentía que se le hormigueaban las pantorrillas por dentro y por fuera así que decidió enfriar sus pensamientos, olvidar su pasado, su familia, sus amigos; no pensar en ellos y en sus destinos y simplemente se dedicó a mantener fija su mirada en la cima del edificio y correr. Sentía el aire golpeando sus mejillas y de vez en cuando olfateaba aquel aroma de muerte que envolvía el lugar.

Los héroes caían, el mundo derribado por insectos. Miró sus manos iluminadas a dos tintas. Sintió el gusto amargo de la tinta en su boca. El borde del mundo, y de la hoja, lentamente consumida por cucarachas. Gritó y de su boca no brotó el horror, sino un globo blanco, letras, un EHHHHHHHH que sólo podía oírse con los ojos, pero al llegar a la cima, despertó, bañado en sudor, se dio cuenta que no era más que la pesadilla de un humano, recién convertido en hormiga leer a Kafka no lo había tranquilizado.










Está fue la historia de un humano cualquiera, que despertó una noche cualquiera de una pesadilla para enfrentarse a una terrible realidad de la que el ya formaba parte al igual que la mayoría de los habitantes del planeta. El romper la realidad del protagonista continuamente es un buen recurso, dicho rascándose el protórax, sin embargo falta apuntalar los cambios de la metaficción, pero hay que recordar que para que un evento resulte más fantástico debe ser rodeado de una descripción realista, -los humanos devorados son un buen detalle- dijo devolviendo el escrito y estrechando amigablemente las antenas con el alumno.

¿Pero porque todos cambiamos?- pregunto el alumno un poco melancólico.- ¿no será acaso, que es por la necesidad de pertenecer? y ¿olvidan el ser?- el maestro un poco conmovido solo volvió a estrechar su antena y tomo el goliat de indios verdes.