Hablando de...
Vintage is cool
La Música
...con mucho POP
BoomBox
Buen Clima, el ensayo
De mí para ti
Escribir vs. Teclear
El Librero
Remembranza de libros
Minicuentos
En la tinta de...
Drive In
Autocinema COYOTE
La Ruta
De bici retro
Cartelera
Para culturizarse
El Cartel
De la moda, lo que me acomoda
Zoveck
El estudio de lo retro
Raúl Treviño
El cómic a traves del tiempo
Somer
Adrián Flores
Retro para llevar
Lívido Materialista
Sabores
Colores ácidos, sabores agridulces
Pin-Up Girls
Chicas muuuy sexys
Sexo Oral
El Poder de la Seducción
Dato Retro
El Curiocidades vintage


Sin importar en donde nos refugiemos de las otras caras de vórtice generacional y de la gorda pero limitada perspectiva social, ya sea en conciertos, tiendas departamentales, estacionamientos, cines, teatros, panaderías, complejos residenciales (exclusivos y no tanto), “pedas banqueteras” o cualquier clase de “reuniones”, “parties fresonas” y no mucho, partidos de foot ball (o de otros deportes), hoteles en varias avenidas principales de la ciudad para pasar el rato o hasta en los tacos más famosos de la colonia donde vivimos o estamos de paso, y esto solo por mencionar algunos cuantos lugares de la ciudad, “la ciudad chilanga”; siempre se nos presenta la condición económico-socio-cultural de lo que es “el vintage” o el llamado “retro”.

Por Alfredo César Mora López


Refrescos, ropa, autos, películas, música, comida, uniformes deportivos, bebidas alcohólicas (y otras que no lo son), motivos arquitectónicos y hasta ideologías, etc… acompañan toda esta serie ilimitada, en apariencia, de artefactos, cosas y productos, enfocados a varios sectores de la población con “gustos” particulares al respecto de todas las actividades mencionadas y entendidas tácitamente aquí. Nos encontramos ante un mosaico particular con una historia larga detrás de esta enajenación de las sociedades modernas, “lo vintage” o “lo retro”, que nos dicen algunos investigadores, reporteros, historiadores, estudiosos y otros más, se usó e interpretó de múltiples maneras  acordes a esta corriente modernista, hablando de las diferencias que se especulan entre ambas y pasando por estados parciales dentro de los mismos términos,  explican vagamente su significado, cuando, donde y porque comenzó a llamarse y conocerse de ésta forma.

Las diferencias entre “el vintage” y “lo retro” radican en etimologías y escenarios muy marcados de las grandes urbes donde los términos eran usados para denominar cada cosa, en un ritmo muy peculiar de estos tiempos han adquirido la esencia, si podemos llamarla así, de cada pueblo en el que el movimiento implícito de esta corriente adquiere más adeptos.  Seguramente cualquiera se escucharía muy bien hablando acerca de la etimología de la palabra, de sus orígenes y usos en las sociedades burguesas del S. XX y hasta de la serie de accesorios y cosas que lo abarcan, de sus precios, procedencias y demás…; empero,  la idea de los sentimientos que se desprenden de los objetos  representativos de “lo vintage” en la conciencia humana, es más poderosa y seductora para muchos, entre ellos me cuento, para, en este caso particular, escribir un poco de cómo la mente aborda estas sensaciones, suelen ser explicadas en el contexto de los sentimientos puros, de la añoranza, el anhelo, el extrañar del tiempo y  los recuerdos vivos, que se generan a través de objetos, símbolos, olores, sabores y sensaciones que “lo vintage” nos hace experimentar. ¿En verdad conocemos a alguien que no se sienta nostálgico, emocionado, atraído y hasta preso de “lo retro”?, ya sea en una forma o en la otra, porque, ¿a poco no, a las abuelitas y ya huelga decir, que también a nuestros padres, tíos, primos, amigos, etc, “mas rucos”, no les gusta lo de antaño?, aunque no le llamen “retro” o “lo vintage”, se sienten envueltos en la atmósfera del tiempo que ya fue, cuando en su juventud hacían uso de lugares que ya no están a la moda, que escuchaban música que ya no se vende, que comían cosas que ya no se fabrican, y la cuestión es que todos, o por lo menos la mayoría, eso presumo, pasamos por esto alguna vez ya no importando si no estamos en esas edades, sin agraviar a nadie, y me resulta harto interesante que existe una relación implícita en esta dualidad de las edades y las épocas, y es la siguiente: estar “ruco” o estar  bien “chavo o morro”, como se les haga mas cool…; de repente, esas cosas que ya no están de moda o que salieron temporalmente de circulación, ¡regresan!, y es cuando evocamos el recuerdo y expresamos: ¡ah esa rola esta bien chida!, o, ¡uy esa película estaba de moda cuando estaba morro!, o, ¡carajo… tenía mil años que no comía esas galletas..,¿ porque diablos las dejaron de sacar?!; obviamente no puedo dejar de mencionar que los señores empresarios, productores, burgueses  han sabido aprovechar tanto esta condición que, ahora no sólo hay productos de consumo masivo que “regresan” a los ánqueles de las tiendas y a los centros de moda para vestir más reconocidos, ahora también han acudido a “técnicas” de producción e incitación de consumo llenado de motivos “retro” aquellas cosas que están en boga, caricaturas, anime, postres, películas, autos, ropa, muebles, en fin, cosas tanto de consumo primario hasta artículos descaradamente costosos por haber pertenecido a alguien famoso hace tiempo o simplemente por ser considerados algo viejos, algo retro, algo pasado pero no antiguo.

Y ya relajando un poco la tensión, simplemente desinflamándonos de la historia entrañada y homogénea del tema, recordemos que es bien chido eso del retro, evoca sentimientos, trae consigo lo mejor, y a veces no tanto, de los tiempos en que nuestras vidas eran diferentes, nos recuerdan ciertas vivencias y todo esto se da con una situación muy personal, interesante por determinarnos finalmente como individuos, por pertenecernos y hacernos pertenecer a un momento situado entre dos eternidades de oscuridad. En cada lustro hay características propias de cada sociedad, en conjunto o en general, estas se derivan de la forma de vestir, de la música que se escucha, de los autos que circulan por las calles, los alimentos que salen al mercado y claro de la presentación de éstos y de miles más de productos, la comercialización va de la mano con los estilos de vida de todos nosotros, sin embargo en una situación más intima estos nos dotan de atmosferas de percepción social y sentimental que van más acá del simpe consumo, esto es lo que crea una significancia en torno a este tema, ese vínculo, no con los objetos en sí, si no con lo material, ese que reitero, provoca el movimiento fuera y dentro de la mente del ser humano. Por eso el “Vintage is Cool”, cada quien lo entenderá a su manera y tendrá consideraciones variadas con respecto a lo que prefiere, pero atendiendo a la generalidad de especie que nos caracteriza, todos percibimos con anhelos y añoranzas lo que nos transmite “lo retro”.